Malta es conocida por el sol, el mar y los largos días de verano. El otoño muestra otra cara: las colinas amarillas comienzan a recuperar el verde y la tierra despierta después de meses secos.
La lluvia no solo cambia el paisaje. Marca el inicio de una nueva etapa agrícola, refresca el aire y devuelve a los caminos unas condiciones muy diferentes de las del verano.
Cuándo comienza a llover en Malta
En verano llueve muy poco y el suelo permanece seco durante largos periodos. La primera precipitación importante suele llegar entre finales de septiembre y octubre, aunque algunos años se retrasa hasta noviembre.
Noviembre y diciembre se encuentran entre los meses más lluviosos y enero mantiene un patrón invernal parecido. El tiempo puede cambiar deprisa: una mañana cálida y despejada da paso a un aguacero con truenos y, poco después, vuelve a abrirse el cielo.
Malta recibe aproximadamente medio metro de lluvia al año, concentrada sobre todo entre otoño e invierno. La cifra parece modesta, pero en un territorio pequeño y muy seco durante el verano produce una transformación visible.
Cuándo vuelve a estar verde
Después de las primeras lluvias continuadas, las laderas pueden cambiar en pocas semanas. Aparecen hierbas, tréboles y flores silvestres, mientras los valles recuperan una cubierta vegetal fresca.
Entre noviembre y febrero el paisaje suele alcanzar su aspecto más verde. Esta etapa, conocida de forma informal como el «invierno verde», es excelente para caminar y conocer el campo, siempre que se eviten los senderos embarrados después de un temporal.
El calendario agrícola sigue de cerca la lluvia. La preparación y siembra de determinados cultivos comienza en otoño, cuando el agua penetra lentamente en el suelo calizo. En unas islas donde el agua dulce es limitada, cada episodio de lluvia tiene un gran valor.
Cuando la lluvia provoca inundaciones
El mismo aguacero que da vida al campo puede causar problemas en las zonas urbanas. Las superficies impermeables, las pendientes y la capacidad limitada de algunos desagües favorecen las inundaciones repentinas.
Durante una tormenta fuerte, el agua baja por calles y escaleras y puede hacer intransitables ciertos puntos. Nunca atravieses a pie o en vehículo una corriente cuya profundidad y fuerza no puedas valorar.
Estos episodios suelen ser localizados y relativamente breves, pero deben tomarse en serio. Sigue los avisos meteorológicos y espera en un lugar seguro hasta que las autoridades confirmen que las vías vuelven a ser transitables.
Aguaceros breves y potentes
Las tormentas de otoño se forman cuando el aire cálido del Mediterráneo interactúa con masas más frías. El resultado puede incluir lluvia torrencial, rayos y rachas fuertes de viento.
En el mar pueden observarse mangas marinas. Aunque resulten espectaculares desde lejos, no deben contemplarse desde rompeolas, acantilados ni zonas expuestas.
La lluvia sobre los tejados de piedra caliza y el agua descendiendo por las calles estrechas producen una atmósfera muy distinta de la imagen veraniega de Malta.
Visitar Malta en otoño
El otoño ofrece temperaturas más agradables, menos aglomeraciones y un paisaje que cambia cada semana. El mar puede conservar calor al principio de la estación, mientras que el campo mejora progresivamente para caminar.
No lleves únicamente ropa de verano. Añade una chaqueta ligera, calzado con buena adherencia y una prenda impermeable. Deja margen para cambiar el programa si llega una tormenta.
Una visita guiada por Malta permite conocer los paisajes verdes, el patrimonio y los pueblos con un ritmo más tranquilo que en temporada alta.
